http://www.elnuevodiario.com.ni/2007/02/09/nacionales/40919
300
mil gays en Nicaragua
* Caso de joven homosexual cuestionado en Canadá, es apenas uno de entre los
muchos jóvenes que esconden sus preferencias
* Dos chavalos huyeron hacia Holanda, donde hay bastante tolerancia; pidieron
asilo y hasta se casaron
Maria Haydee Brenes | mhaydee@elnuevodiario.com.ni
Álvaro Orozco, el joven nicaragüense a quien le fue negado el asilo de
protección amparado en su homosexualidad en Canadá, es uno de los cientos de
jóvenes que no declaran abiertamente su opción sexual en Nicaragua para evitar
la afrenta familiar, el estigma social y las limitaciones a otros aspectos de su
desarrollo humano.
Así lo expresó Norman Gutiérrez, director del Centro de Prevención del Sida (Cepresi),
organización miembro de la Coalición de Organizaciones Gays de Centroamérica
(Conga).
“Muchas personas cada año abandonan Nicaragua con la esperanza de buscar una
vida mejor, no sólo en el aspecto económico, sino también en cuanto a que se les
reconozcan sus derechos humanos elementales, como la igualdad”, declaró
Gutiérrez.
“Hemos atendido casos de asilos de este tipo en Estados Unidos”, continuó
señalando Gutiérrez, “en los cuales hemos otorgado pruebas documentales,
aportando información sobre la situación de derechos y posibilidades de
desarrollo de las personas homosexuales, lesbianas y transexuales del país”.
Y es que en Nicaragua, el artículo 204 del Código Penal estipula que «comete
delito de sodomía el que induzca, promueva, propagandice o practique en forma
escandalosa el concúbito entre personas del mismo sexo», e incluye a la vez una
disposición que convierte en delito mantener relaciones homosexuales en privado
cuando una de las partes tenga responsabilidad sobre la otra.
“Creo que muchas personas salen del país con la idea de buscar una vida mejor y
asilo, y algunos hacen énfasis en el artículo 204. Y no sólo ha ocurrido en
Canadá, sino también en Holanda, en ese país conocemos el caso de dos compañeros
que solicitaron asilo, e incluso como las leyes allá lo permiten, contrajeron
matrimonio”, dijo Gutiérrez.,
Cinco por ciento
Gutiérrez, durante la entrevista citó un estudio internacional que destaca que
“al menos el cinco por ciento de la población total de un país, tiene y practica
relaciones con personas de su mismo sexo”.
“Si se condena la actitud de este joven a su regreso y se le impone la cárcel
por reconocer su homosexualidad, se tendría que meter a prisión al cinco por
ciento de la población del país, alrededor de 300 mil personas. Contrario a esto
considero que es momento de comenzar a educarnos en cuanto a la sexualidad vista
de forma científica, como una parte integral de la vida de todos y todas y no
desde la óptica fundamentalista, cultural-religiosa que ha sido la tónica hasta
la fecha”, declaró Gutiérrez
Las pruebas
En cuanto a las pruebas que solicitó el gobierno canadiense a Orozco, el
presidente de Cepresi manifestó que esta solicitud es una flagrante violación a
la intimidad del joven.
“El solicitarle pruebas a este joven está fuera de lugar, porque no hay una
garantía para probar su identidad; tenemos casos de hombres y mujeres en
Nicaragua y en todo el mundo, que no muestran ningún indicio de homosexualidad o
lesbianismo, y lo son, mientras hay jóvenes que parecen y no lo son, no hay
forma de probar la homosexualidad o heterosexualidad sin exponer y violentar tu
intimidad”, argumento Gutiérrez
Un referente
Por su parte, Mario Chamorro, director del Centro Dos Generaciones, comentó que
algo interesante de este caso es que ocurrió en Canadá, que es un país modelo en
cuanto al respeto de la diversidad.
“Este caso es un referente, porque como él, hay en el país muchos jóvenes
temerosos de declarar su sexualidad en su propio país, de forma que emigran
porque el Estado, al igual que las familias, cuando descubren la homosexualidad
en alguno de sus miembros discrimina o invisibiliza el asunto, porque los
Estados no trabajan en cuanto al tema de la diversidad no sólo sexual sino
religiosa, económica y cultural”, expresó.
“El tema de la sexualidad es tabú, y si le agregamos al tema la homosexualidad,
es más complicado tratarlo”, dijo Chamorro, por la doble moral de los
nicaragüenses, sin embargo no podemos vivir plenamente si no vivimos nuestra
sexualidad, que es como tener una buena alimentación para desarrollarnos.
“Hay que entender las razones de este joven para pedir asilo. Primero, que
proviene de una familia con un padre que lo violentaba y con seguridad
violentaba a toda la familia, un hombre machista que se afrenta de la
homosexualidad de su hijo, a la vez, proviene de un país intolerante con los
homosexuales, lo mejor que pudo hacer es emigrar a un país tolerante, éste es un
caso especial”, señaló Chamorro.
Si Orozco no consigue un permiso por razones humanitarias de parte de la
ministra de Inmigración Diana Finlay, que le permita quedarse en Canadá,
regresará a Nicaragua el martes de la próxima semana, y el panorama que le
espera no es alentador.
“A su regreso este joven se deberá enfrentar, después de haber pasado ocho años
en países que respetan la diversidad, los mismos problemas que enfrentan los
jóvenes que dan a conocer su opción sexual: una familia que se afrenta de él, el
estigma, el que lo señalen, y la discriminación que tiene que ver con las
oportunidades, y, afectivamente, la soledad; aunque los homosexuales se ofrecen
mucha solidaridad, entre ellos se dan mucha fortaleza porque viven las mismas
experiencias, pero la soledad es uno de los grandes riesgos que tiene”, concluyó
Chamorro.
El artículo 204 señala que comete delito de sodomía el que induzca, promueva,
propagandice o practique en forma escandalosa el concúbito entre personas del
mismo sexo y la pena es de uno a tres años de prisión. Cuando uno de los que lo
practican, aun en privado, tuviere sobre el otro poder disciplinario o de mando,
como ascendente, guardador, maestro, jefe, guardián o en cualquier otro concepto
que implique influencia de autoridad o de dirección moral, se le aplicará la
pena de la seducción ilegítima, como único responsable.
Este artículo 204 provocó que en 1992 se introdujera un recurso por
inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia, sin embargo, en el fallo
emitido en 1994 la CSJ declaró un “no ha lugar” al recurso, incrementando el
temor de que el artículo 204 pueda legitimar el procesamiento de personas
únicamente por su homosexualidad o por manifestar libremente determinadas
creencias.
Cabe destacar que Amnistía Internacional señala respecto a este tema, que
Nicaragua se adhirió en 1980 al Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (PIDCP), el cual protege los derechos a la libertad de expresión (artículo
19), a la libertad de no ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en la
vida privada (artículo 17) y a la libertad de conciencia (artículo 18). Asimismo,
el Pacto afirma la igualdad de todas las personas ante la ley y el derecho, a no
ser objeto de discriminación (artículos 2 y 26).